ACTIVIDAD DEL 26 DE AGOSTO AL 1 DE SEPTIEMBRE

 SER Y PERTENECER EN LA FAMILIA                         

Si analizamos el tema de la adolescencia  en relación con la familia, veremos que en los países menos avanzados, la familia como estructura social es muy fuerte. Sus miembros tienen un sentido claro de pertenencia y el apellido tiene peso. El hijo desde pequeño, tiene su obligación como parte de este núcleo, y responde a las necesidades de los demás: sabe qué se espera de él, y responde a las responsabilidades y deseos de la familia, que tienen  mayor peso que los propios. La familia se consolida por encima de las necesidades individuales de cada miembro, y se apoya en el proceso de pertenencia en detrimento muchas veces del de la individualidad.

En cambio, en los países más avanzados, el sentido de individualidad prevalece sobre la pertenencia a la familia. Los padres están ambos enfocados  en su realización personal  y profesional, y dan menor importancia a la convivencia familiar. Al niño se le apoya desde pequeño para que desarrolle su individualidad, pero no siempre se le enseña a pertenecer. Es decir, es muy asertivo para lo que quiere, pero poco tolerante y respetuoso hacia las necesidades de los demás. Cada miembro tiene su propio horario, y en muchas familias comen y duermen a distintas horas. A veces, cada uno cena en su recámara viendo su programa favorito de televisión. Los adolescentes sólo llegan a dormir y cruzan un mínimo de palabras con sus padres.

Cada uno se afirma en su persona, pero tienen poco contacto con los demás.  Los padres a menudo desconocen lo que hacen los hijos fuera de casa, a menos que tengan que resolver algún  problema  grave de drogas o delincuencia.

Observando estos dos extremos viene la pregunta: ¿Es posible convivir en familia y al mismo tiempo desarrollar una identidad fuerte y definida? Porque en el primer caso se crean individuos serviles y sometidos, mientras que en el segundo,  personas egoístas y solitarias. ¿Cómo podemos apoyar a cada miembro de la familia para que conserve un sentido claro de su individualidad, y al mismo tiempo, enseñarle a participar  y cooperar con las necesidades de los demás? Porque pertenecer implica respeto,  cortesía y tolerancia.

No es fácil lograr este equilibrio entre ser y pertenecer, peor es una tarea que tenemos como seres humanos. Pues aunque son dos movimientos  aparentemente contrarios, con conciencia podemos tratar de vivir en equilibrio pasando de uno al otro.  Tenemos que aprender a vivir en comunidad, tomándonos en cuenta el uno al otro, pero sin dejar de afirmarnos como personas.  Es decir:

“Honro mi ser, pero también trato de honrar al tuyo. Busco la unidad pero sin perder y sacrificar mi propia esencia.   Es así como puedo relacionarme sin peligro de someterme.”

En conclusión, si realmente queremos  lo mejor para nuestros hijos,  debemos  apoyarlos en este doble proceso de ser y pertenecer. Para que puedan ser, debemos soltarlos poco a poco; esto significa tomar en cuenta las necesidades de cada hijo, para saber en dónde están en su desarrollo y cuánta libertad podemos darles.

Al mismo tiempo, tenemos que enseñarles a nuestros hijos a pertenecer. A ser parte, primero de la familia; después, de la sociedad, y por último del mundo entero. Enseñarles a relacionarse, respetándose a sí mismos al mismo tiempo que toman en cuenta a los demás, que puedan relacionarse sin perderse en la relación; que sepan convivir, cooperar y participar de manera responsable.

Nuestra tarea es dejarlos ir, al mismo tiempo que conservamos vivo el vínculo de una relación respetuosa; es ayudarlos a iniciarse en la vida, para que una vez convertidos en adultos jóvenes, tomen completa  responsabilidad de ella.  Podemos con orgullo sentir  la satisfacción de saber que hemos contribuido a la formación de este ser humano, porque no hay mayor placer que el de ver a nuestros hijos convertidos en adultos contentos y satisfechos con sus vidas, seguros y deseosos de salir adelante, interesados en el mundo y llenos de entusiasmo por vivir.

Barocio, Rosa. (2008) “Disciplina con amor para Adolescentes” Edit. Pax, México.

 

NOTA: AL REDACTAR LA REFLEXIÓN, TAMBIÉN RESPONDA A LA PREGUNTA:

. ¿Cómo podemos apoyar a cada miembro de la familia para que conserve un sentido claro de su individualidad, y al mismo tiempo, enseñarle a participar  y cooperar con las necesidades de los demás?

Esperamos su activa participación…….

QUE TENGAN BUENA SEMANA!!!

 

2 responses to “ACTIVIDAD DEL 26 DE AGOSTO AL 1 DE SEPTIEMBRE

  1. Lo primordial sería conocer a nuestros hijos porque cada uno de ellos es diferente; motivándonos a esforzarse por lo que desean y es importante para ellos.Plantear y aplicar la tolerancia ,participación y
    colaboración dentro de la familia ,dándoles momentos en los cuales pueda expresar su sentir y pensar sin censurarlos para después comentar que solución se propondría para que no se sienta ignorado y pueda sentirse parte de un grupo y a la ves respetada su individualidad.

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