Cómo poner límites……. Decir NO y no morir en el intento

 

 Todo el mundo está de acuerdo en que poner límites es bueno, pero ¿a quién le resulta fácil hacerlo? La dificultad no reside tanto en pronunciar el “no” como en sostenerlo.

 

 El no tiene mala prensa. Parece un reto, aunque no lo sea. O un castigo. Cuando hay que decir “no”, uno –en su rol de padre– se siente el malo de la película (a menos que se trate de evitar una caída libre desde un cuarto piso con la capa de Superman). El no viene cargado de dudas: ¿por qué le niego el caramelo número 76 si ya comió 75? ¿Un pijama party, sí, pero dos, no? ¿Dormir en la casa del novio? Lo más difícil no es decidir un no, sino sostenerlo a pesar de la insistencia y el pataleo de los hijos, que –hay que reconocerlo– cuando quieren algo tienen la paciencia y la pertinacia que uno cree que les faltan en otros terrenos (léase estudiar, ordenar el cuarto, etcétera). Entonces, para decir “no” y no morir en el intento, conviene revisar las propias convicciones y encontrarles el lado positivo, valga la paradoja, a las negativas.

 

 Si, como dicen los chinos, cada cosa es ying y yang, entonces el no es una afirmación, en principio, de la función de los padres, y también del lugar de los hijos. Y si decir “no” es poner límites, entonces es “tender lazos invisibles de protección para la integridad física y emocional, que apuntan tanto al cuidado como a poder separarse y discriminarse de los padres”, define Eva Rotenberg , directora de la Escuela para Padres de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

 

 Lo bueno de trazar fronteras es que “no sólo se indica por dónde no se puede transitar; también se delimitan los espacios por los que sí se puede”, destaca Jorge Gonçalves da Cruz, codirector del Espacio Psicopedagógico de Buenos Aires (Epsiba).

 

 Los límites son buenos. Y esto es casi lo único sobre lo que se puede estar seguro. Acerca del trazado, el alcance, la flexibilidad de esos límites, es más difícil tener certezas.

 

 

 

 Firmeza y flexibilidad.

 

  Los primeros límites tienen que ver, fundamentalmente, con el cuidado, “y sobre todo con enseñarle al otro a cuidarse a sí mismo”, enfatiza “Rotenberg” . De ahí la importancia, en la niñez, de ir marcando pautas de horarios para dormir, comer o jugar, como un modo de transmitir una idea de la organización y del tiempo. No permitirle a un chico que cruce la calle solo, así como evitar otras conductas que pueden ser un riesgo para sí o para otros, es ayudarlo a internalizar cierto cuidado de sí mismo.

 

La adolescencia trae más complejidades. “El principal interrogante es cómo decirle no a alguien que está gestando su autonomía”, reflexiona la psicóloga Daniela Doglio, que trabaja en el equipo de Orientación del colegio Aula XXI. Y agrega: “Aunque con otro nivel de conflicto y rebeldía, la preocupación por los límites es similar en todas las edades. Y el ideal es el mismo que con el hijo chico: acompañarlo”.

 

De hecho, cuando un niño está aprendiendo a caminar, los padres lo siguen, ponen sus brazos como contención para que no se caiga o no se golpee. Ni lo largan solo ni le prohíben caminar. Del mismo modo, no es lo mismo “no te doy el auto” que “por ahora no; primero te voy a acompañar yo, y cuando te vea seguro podéis salir a manejar por el barrio…”.

 

 En fin: habrá que aceptar que, cuando se trata del no, cierto tironeo entre padres e hijos habrá siempre. “Muchas veces, la rebeldía puede ser la parte sentida por los hijos como más auténtica. Es como si pensaran, en su inconsciente: «Si soy muy obediente, quedo sometido, anulado como persona». Entonces, la conducta desafiante puede ser sentida como una necesidad de seguir siendo ellos mismos”, describe Rotenberg.

 

 Lo importante, frente al desafío diario, es recordar que de esa tensión entre padres que intentan marcar límites y chicos que a la vez los necesitan y desafían, emergerán hijos sanos.

 

 

 

 

Imagen

 

http://www.escuelaparapadres.net/n3.shtml

5 responses to “Cómo poner límites……. Decir NO y no morir en el intento

  1. siempre tienen que tener en claro quienes son los padres y que hay una autoridad sobre ellos y que no por que sean o sientan grandes puedan mandarse solos

  2. 1. ¿Las reglas que se manejan en casa (horarios, uso de tecnología, actividades en familia, etc.) han sido impuestas o acordadas en familia? Las reglas han sido acordadas entre todos los integrantes.

    2. ¿Cuál es su sentir con respecto al manejo de la disciplina con sus hijos? De satisfacción ya que mis hijas han respetado todos los acuerdos que se han tenido y cuando no lo cumplen se habla para llegar a un nuevo acuerdo.

    3. Qué opina de la frase de que los padres de ahora somos una generación obediente, es decir, que obedecimos a nuestros padres y ahora obedecemos a nuestros hijos. Estoy de acuerdo con respecto a que nosotros eramos obedientes con nuestros padres, por la educación que prevalecía en esos tiempos, actualmente a los hijo ya no se les puede educar de la misma forma ya que hay muchos cambios, antes no nos escuchaban como hijos actualmente la mejor forma de llevar una relación mas sana con ellos es escuchándolos y llegando acuerdos lo cual no significa que obedezcamos a nuestros hijos.

  3. ¿Las reglas que se manejan en casa han sido impuestas o acordadas en familia?generalmente están implícitas en las actividades porque cada una tiene tiempos y normas;Vgr.el televisor se apaga a las 10, cada uno de los chicos tiene un espacio para el uso de la computadora,solo hay permisos bajo los cuestionamientos básicos; con quién , dónde ( dirección exacta) etc.El uso de horarios invariables pero flexibles por razones especificas así como la explicación corta y veraz del porque son las cosas de esta manera les da seguridad y les permite organizar su tiempo .Respondiendo a la pregunta algunas son impuestas y otras acordadas de acuerdo a la importancia o a la decisión que como matrimonio y familia tengamos.
    2. ¿Cuál es su sentir con respecto al manejo de la disciplina con sus hijos? .
    Creo que de todo un poco en ocasiones creo que hasta de miedo ,porque nadie nos enseño a ser padres ,actuamos y repetimos los patrones de nuestros padres algunos con total convicción y otros no tanto ,he llegado a pensar “si a ellos les resulto¿ por que a nosotros no?” pero sé que la sociedad a cambiado y existen otras variables en la formación de nuestros hijos,por lo que hay que ajustar la forma de proceder ante cada situación.
    3. Qué opina de la frase de que los padres de ahora somos una generación obediente, es decir, que obedecimos a nuestros padres y ahora obedecemos a nuestros hijos
    Creo que en cierta manera es real ya que los padres en la actualidad son muy permisivos desde la forma como sus propios hijos se dirigen a ellos ;les llaman por su nombre y no como padre o mamá ,no creo que sea malo pero si creo que inadecuado, somos sus padres debemos ser sus amigos confidentes pero NO sus cuates , es como las abuelas que odian que les llamen así y son llamadas “titas ” etc es cambiar el acomodo social de nuestra familia cada uno tiene un rol preestablecido que se relaja por esos pequeñísimos detalles si estamos ante una generación de padres permisivos ” por el que dirán”
    Ana Laura Romano Cano

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